martes, 21 de febrero de 2017

Necesito pareja para ser feliz? Parte I

Desde que somos muy pequeños nos han contado que tener una pareja es básico para ser feliz.  Incluso que sin amor no existe la felicidad.  Las películas también han ido reforzando esa idea, y nos han convencido de que sin amor no merece la pena vivir o que la vida es muy triste si estás solo, sentimentalmente hablando.  ¿Pero qué hay de cierto en todo esto?  ¿Realmente no se puede ser feliz sin amar y ser amado? En este artículo exploraremos las bases de esta creencia y arrojar un poco de luz sobre el asunto.



¿Quién no ha visto nunca a un niño de tres o cuatro años diciendo que tiene novia?  Desde tan temprana edad, cuando somos tan moldeables, nos han estado contando que debemos tener una pareja.  Con el tiempo, aprendemos que uno de los requisitos para ser feliz es tener pareja.  Encontrar una persona que nos ame se convierte en un asunto vital. Las películas, los anuncios, la cultura en general nos inculcan esa idea.  Está por todas partes; escapar a su influencia se convierte en algo prácticamente imposible.

¿Qué ocurre?  Nos lanzamos a buscar pareja, y no sólo cuando somos adolescentes, cuando estamos literalmente inundados de hormonas contra las cuales es difícil luchar; sino también cuando tenemos 30, 40, 50, 60 años.  Si estamos solos, es preciso “corregir el problema”.  Se trata de una necesidad, cuando debería ser una elección.  Pero no, no escogemos, desde muy pequeños nos introducen en el inconsciente que tener pareja o amor es algo básico, de vida o muerte.  Y así lo sentimos.  Lo sentimos tan intensamente que no tenemos ninguna duda de que se trata de una verdad absoluta, de algo que no cabe la posibilidad discutir porque es evidente.

Y no, no lo es. Es una creencia, un automatismo grabado en nuestro cerebro a base de repeticiones y repeticiones.  Si encontramos una pareja, nos tranquilizamos en ese sentido: “salvado, ya no estoy solo”.  Con la pareja no encontramos la felicidad, pero esa parte esencial de nuestra vida ya está cubierta.  Y si no la encontramos o la perdemos, nos desesperamos y nos contamos que así no podemos ser felices, que somos muy desgraciados y que “qué he hecho yo para merecer esto”.

En la segunda parte de este artículo nos enfocaremos en descubrir qué se esconde detrás de este sentimiento de necesidad de encontrar el amor y de qué manera podemos apaciguarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario