
Cuando no nos sentimos bien con nosotros mismos, aunque sabemos que debemos hacer algo para cambiar nuestra vida, no lo hacemos, porque no nos sentimos con la suficiente energía que se necesita para transformar la vida que hemos llevado durante tanto tiempo. No es fácil, y la inversión de esfuerzo y energía es enorme. Pero merece la pena, nuestra felicidad nos va en ello. Esto es lo que hace el águila, para renacer de sus cenizas.
