miércoles, 26 de abril de 2017
La cuenta corriente de la vida
En cierta ocasión conocí a un hombre, de una cierta edad, tal vez entre los 60 y 70, que me hizo un comentario que me hizo pensar mucho. Uno de aquellos comentarios que con sólo escucharlo te remueve los sentimientos, que te crea una respuesta emocional inmediata.
Según él, la vida es como una cuenta corriente. Cuando eres joven, crees que el saldo de esa cuenta corriente es infinito. No ves que se te pueda acabar. El número de días que tienes para vivir es ilimitado. No importa que los malgastes, tienes muchos, muchísimos. No se acabarán nunca. Pero cuando te sientes viejo, cuando te das cuenta de que no es verdad, de que ha llegado el momento en que el saldo se te está acabando ...
En ese momento es cuando te das cuenta que hay que empezar a ahorrar; más bien, hay que empezar a no malgastar, porque los días no se pueden ahorrar. El día pasa, lo aproveches o no, se gasta. Es inexorable. No podemos guardar el día para otro momento.
Por eso debemos ser muy conscientes de que la vida es un regalo, de que cada día es un regalo, y que esta vida se acabará y que es ahora cuando debemos aprovecharla al máximo. Sea cual sea tu situación, sácale el máximo partido a tu vida, cada día. Dentro de cien años, o tal vez mañana, ya no será posible.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario