viernes, 12 de mayo de 2017
Sentirse bien es posible
Dice Walter Riso que la inmadurez emocional se puede detectar, entre otras cosas, en una sensación de poca tolerancia al sufrimiento y al dolor. Una persona emocionalmente inmadura huye de todo aquello que le pueda producir sufrimiento, aunque este dolor sea necesario para conseguir algo importante.
Esta actitud es muy limitante, ya que impide el crecimiento y la persona se estanca e incluso ve mermadas sus capacidades.
En la vida, es inevitable encontrarse con situaciones que ponen en peligro la comodidad y chocan con nuestros deseos y es por eso por lo que las personas emocionalmente inmaduras no deciden su rumbo sino que cambian de camino tan pronto como detectan un atisbo de sacrificio.
Así mismo, Rafael Santandreu, y la psicología cognitiva en general, nos dice que nuestros sentimientos son creados por el cerebro a partir de lo que pensamos. De ahí se deduce que, si sufrimos, si sentimos una emoción negativa, ésta no proviene del hecho en sí, sino de lo que nosotros hayamos pensado. Si sufrimos es porque interpretamos la situación de manera negativa ( no incorrecta, sino que le damos un significado negativo para nuestros intereses ).
Así, los cambios importantes, las revoluciones personales, según Riso, conllevan un sufrimiento inevitablemente, pero Santandreu nos dice que nosotros somos responsables de ese sufrimiento, no tanto porque hayamos sido nosotros los que hemos decidido enfrentarnos a la situación, sino porque somos nosotros quienes nos decimos que aquella situación es indudablemente negativa para nosotros.
En palabras de Santandreu, nos decimos que lo que nos pasa es terrible. Y sí, los cambios importantes nos transtornan enormemente, pues nos sacan del ambiente al que estamos habituados. Nos crean incomodidad, puesto que el piloto automático que teníamos puesto no nos vale y tenemos que cambiar las rutinas. Nos comporta un esfuerzo generoso. Ahí puede estar la sensación de dolor, en la molestia, en tener que pensar, en tener que levantarnos del cómodo sillón en el que estamos apoltronados cuando nos dejamos llevar por la rutina.
Sin embargo, las emociones negativas que experimentamos poco tienen que ver con la situación, sino que son producto directo de nuestra mente, de que nos decimos que aquello que nos pasa es terrible. Nosotros tenemos el poder de sentirnos bien en cualquier situación. Simplemente hay que pensar en positivo ( cosa que no es fácil porque nos hemos programado durante toda la vida para buscarle problemas a la vida ).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

:)
ResponderEliminar